He escogido este tema porque me parece sumamente interesante, me produce inquietud saber cómo lo hacen personas con esta condición, al realizar actividad física, seguir instrucciones de un profesor e implementar en sus vidas una rutina de ejercicios, teniendo la limitante visual. Quise investigar este tema, porque nunca he tenido la oportunidad de saber como es la vida cotidiana de las personas no videntes o con alguna deficiencia visual y si es posible, incorporar el método G.I.P. en sus rutinas diarias.

La importancia radica en que, en los tiempos que vivimos, las personas están cada día más estresadas, por la presión que les da la sociedad y el medio. Principalmente, a las personas no videntes, a quienes se les dificulta aún más el adaptarse a los cambios que la sociedad o el Estado implementa en las ciudades. Por ejemplo; la modificación del Transantiago, aprender nuevamente a utilizar el transporte público, el uso de la tecnología, etc.

La práctica frecuente de Pilates o G.I.P. los puede ayudar a superar este stress y darles el ánimo y energía que necesitan para poder insertarse nuevamente y llevar una vida normal. Sobretodo, para las personas de la tercera edad, quienes necesitan ejercitar su cuerpo y realizar vida social, perteneciendo a un grupo con su misma limitante.

Definición

La ceguera es una condición que puede presentarse en forma total o parcial en la vida del ser humano. Puede producirse al nacer, a temprana edad o por algún tipo de accidente durante la vida. Puede ser secundaria a una enfermedad y, en algunos casos, como ceguera congénita.

Existen las personas que no ven nada en absoluto, otras perciben sólo la luz y también están aquellas que algo ven, que son las llamadas: personas con «deficiencia visual». Mantienen un resto visual, con ayudas ópticas y electrónicas especializadas, que les resulta funcional o útil para su vida diaria.

Recomendaciones

Actualmente, existen muy pocos lugares o centros donde realizar clases de Pilates para personas no videntes. Por lo mismo, existe muy poca información e instructores que impartan clases para personas con esta condición.
El difícil traslado a los centros es una limitante para que la persona pueda asistir a las clases, por lo que se recomienda asistir con un acompañante que le ayude tanto a trasladarse como en la clase en sí. Una alternativa serían las clases a domicilio, que evitaría este problema.

Es muy necesario también que la persona cuente con una orden médica, antes de iniciar las clases, que certifique que el alumno está en condiciones de realizar actividad física. En general, las personas que presentan esta condición pueden practicarla sin inconvenientes.

Es posible que algunas personas tengan alguna patología oftálmica que al realizar ciertos ejercicios pueden presentar hemorragias, aunque es bastante raro. De todas maneras, sería conveniente en personas mayores, el control con un cardiólogo. También alguna patología cardiovascular grave, por ejemplo: infarto del miocardio o alguna intervención quirúrgica reciente. De todas maneras, no habría problema si el alumno está tratado, especialmente el Glaucoma.

Hay que tener presente todos estos aspectos antes de iniciar la clase con los alumnos, por lo que resulta imprescindible una entrevista personal con cada uno de ellos y ver en qué condición médica se encuentran para poder realizar un programa de ejercicios adecuado.

Otro aspecto relevante es saber en qué nivel físico se encuentran. Si ha realizado Pilates antes, cuál es su condición física, si tiene autonomía para realizar los ejercicios o necesita de algún acompañante para ayudarlo, etc. Esta información será de gran utilidad para que el instructor pueda conocer mejor a sus alumnos y poder ofrecerles un buen programa de ejercicios.

Propuestas

Mi propuesta para realizar clases a personas con Discapacidad Visual es realizar un programa básico de ejercicios, donde se trabaje el cuerpo por completo, utilizando los ejercicios específicos para cada segmento. Ejercicios que permitan darle al alumno confianza en que los puede realizar, que le de equilibrio, estabilidad y fuerza corporal. Lo más importante es que logre tomar conciencia corporal. Que pueda conectar cuerpo y mente (como un todo), a través de la respiración Pilates. Para esto, propongo un programa simple, donde el profesor pueda dar instrucciones de fácil entendimiento, a un ritmo más lento y ayudando a aquellos alumnos que les cuesta más. Hay que considerar que el canal auditivo y táctil es la principal herramienta y soporte que tiene el instructor para que el alumno siga sus instrucciones, por eso es tan importante la claridad, el ritmo y la precisión en el lenguaje cuando se explican los ejercicios a realizar. El instructor puede utilizar, además, implementos que le ayuden como sillas, bandas, elásticos y cojines para facilitarle la realización de las clases. Estas medidas, sirven para prevenir accidentes durante la ejecución de los ejercicios.

También existen aspectos específicos del grupo, como: edad, sexo, tipo y grado de discapacidad, y depende de eso, como se programa la clase. Esto también permitirá adaptar los ejercicios para cada persona.

A medida que va evolucionando el grupo, se pueden ir incorporando ejercicios de mayor complejidad, pero esto es algo que el instructor tendrá que decidir y aplicar dependiendo del avance de sus alumnos.

No hay que olvidar, que en ocasiones, la discapacidad visual está asociada a otras patologías como: auditivas, mentales y/o motrices como la artrosis, escoliosis, etc.
Muchas veces los movimientos corporales de las personas no videntes son rígidos, ya que al no poder ver, aprenden los movimientos a su propio estilo y manera.

Con respecto al lugar para realizar las clases, idealmente, sería una sala que debería tener buena accesibilidad, luminosidad, sin barreras arquitectónicas (por ej: desniveles), sillas para facilitar los tiempos de espera y si es posible, algunas indicaciones en sistema braille.

Creo que el objetivo principal de este programa G.I.P. para personas con Discapacidad Visual, pretende que ellas lleguen a un nivel físico, mental y social funcional óptimo, que les permita modificar y tener una mejor calidad de vida para poder lograr, finalmente, una mejor inclusión en el medio. Esto les dará estabilidad emocional, autoestima y valoración personal.

Conclusión

Los beneficios que puede aportar la práctica frecuente de G.I.P. en personas No Videntes o con Deficiencia Visual son indiscutibles para una mejor salud física, psicológica y social.

  • Salud Física: Se logra conciencia y cambios corporales, fuerza muscular, flexibilidad, equilibrio, conciencia corporal por segmentos, control del cuerpo y alineación.
  • Salud Psicológica: Aumenta la confianza y autoestima, estabilidad emocional, desarrollo de una disciplina, disminuye la depresión y ansiedad.
  • Salud Social: Relación con otras personas que comparten su misma condición, intercambian ideas y experiencias, disminuye las diferencias con su entorno, mejor aceptación de su discapacidad.

Me gustaría agregar, como una opinión personal, que al realizar esta investigación y conocer un poco más de este mundo en que viven y se mueven las personas No Videntes, pude darme cuenta y aprender, lo difícil y complejo que resulta para ellas, poder vivir en esta sociedad que, muchas veces, no está acondicionada ni adaptada para ellas. Se han realizado algunos cambios para facilitarles la vida pero no son suficientes. Quizás la gente joven puede lograr superar estas barreras y aprender a moverse en la ciudad, realizar talleres o actividades pese a su condición. Pero, muy complejo resulta para personas mayores, que ya no tienen la energía para trasladarse y/o adaptarse a los cambios.

Tuve la oportunidad de entrevistar a Juan (63 años), un hombre con discapacidad visual total. Al preguntarle si le gustaría participar de clases de Pilates, respondió que le costaría mucho, ya que casi no sale de su casa. Incluso, si tuviera transporte de ida y de vuelta.

Me dijo y me mostró que él tiene su rutina de ejercicios y que los realiza todos los días en un espacio muy reducido de su casa.

Cuando le pregunté qué le gustaría que hubiese en una sala donde pudiera participar de una clase, me dijo: “ Donde hubiera un espacio con iluminación humana”.

Esta frase me dio a entender, su desilusión de la gente, claramente se siente discriminado y su autoestima y valoración personal han disminuido con los años.

Vive entre cuatro paredes, encerrado y escuchando la radio Bio Bio. Tiene problemas de insomnio. Finalmente, es un círculo vicioso y él no tiene el ánimo ni las ganas de salir de ahí, aunque yo tratara de convencerlo que al salir y participar de una clase de Pilates con otras personas le haría muy bien. Es un hombre que irradia una muy bonita energía, se nota que es sociable y le gusta conversar. Estoy segura que sería un gran aporte para un grupo con su misma condición. Lamentablemente, el “sistema de transporte público” no le facilita el poder moverse en la ciudad y tampoco cuenta con los recursos para hacerlo.

Creo que el caso de Juan se repite más de lo que creemos, es la sensación que tengo y la verdad, me da mucha tristeza.

Finalmente, quiero agregar que al realizar una clase en el centro Huara, decidí hacerla con los ojos cerrados, para experimentar lo que siente una persona No Vidente.

Fue interesante darme cuenta que se me agudizaron los sentidos auditivos y tácticos. Tuve mucho más conciencia de cada segmento de mi cuerpo, tanto interno como externo. Al no tener el sentido y el estímulo de la vista, pude desarrollar mejor los otros sentidos. Es como si uno sintiera más. Fue una sensación muy especial.

Además, debo agregar que tuve que estar más concentrada en las instrucciones que daba Carmen, porque si no, me perdía. Ella tuvo que corregirme en varias ocasiones.

También, perdí un poco el sentido del espacio, me costó moverme y ubicarme entre posturas y entender algunos ejercicios.

Una experiencia interesante como alumno y también un reto para cualquier instructor. Una tremenda oportunidad de aprendizaje tanto profesional como personal.

ROSANA CHARAD C.