Mujer en mat en movimiento

Reflexiones

 
Recuerdo el momento exacto en que decidí estudiar GIP. Me encontraba en plena clase de Pilates, luego de una agotadora jornada de trabajo donde a pesar de todo, me sentía inmensamente feliz. Feliz solo de estar en ese lugar, con esas personas y en ese momento, conectada con mi cuerpo, en paz: libre. Libre de ruidos, perturbaciones, exceso de pensamiento, dolores, violencia, de la ciudad, de mí. Estaba experimentando una especie de meditación activa que me reportaba muchísima satisfacción. Quise compartir eso y decidí que era hora de iniciar mi formación. Luego de constatar el hecho de que la práctica sistemática de Pilates me “liberaba” física y mentalmente me propuse analizar ¿por qué? ¿y de qué era lo me liberaba exactamente?
 
En la actualidad, y producto de procesos históricos y políticos que ya conocemos, el cuerpo humano se ha mecanizado a niveles (a mi parecer) preocupantes. Ocurre en el trabajo, donde conforme avanza la tecnología, se desposee al hombre de su propio cuerpo reduciéndolo a una máquina cibernética al servicio del rendimiento industrial. Y para qué hablar de clases y roles, discurso antiguo y gastado pero vigente cada vez que constato en la vida como ciertos cuerpos son preparados para trabajar (a costa de todo) y otros para dirigir, o cómo a pesar de la “evolución” del pensamiento, ciertos sectores siguen considerando el cuerpo femenino como una máquina reproductiva.
 
También la medicina occidental actúa como mecanismo de control sobre nuestros cuerpos al convencernos durante años de que nuestra salud está en manos de especialistas y que no estamos capacitados para entender y tratar nuestros propios desequilibrios.
 
Mención aparte merece la alimentación, que subyugada a la inmediatez de la vida moderna se reduce a la satisfacción de necesidades de consumo, olvidando el hecho de que “somos lo que comemos”.
 
pilates santiago personas bailando
Hablo de todo lo anterior con la intención de graficar el mundo en que se insertan nuestros cuerpos, mentes y espíritus. El panorama es un tanto desalentador, pero frente a la opresión la respuesta siempre ha sido la revolución y a riesgo de sonar “politiquera” la nuestra es la revolución de los cuerpos. Luego de estudiar el cuerpo desde distintos enfoques, tanto institucionales como autodidactas, me siento capacitada para afirmar que un ser conectado consigo mismo, con la tierra y con el cosmos es más libre. Y creo firmemente que Gimnasia Integral Pilates es un método concreto en el camino a la armonía.
 
¿Por qué?
Porque el enfoque integral de GIP propende a la restauración del equilibrio perdido a lo largo de nuestras vertiginosas vidas modernas.
 
 

El método G.I.P. desarrolla:

 
  • Conciencia corporal: El aquí y el ahora, la certeza de que este momento es único e irrepetible, de que no necesito mirar un espejo para saber lo que mi cuerpo está haciendo, que puedo sentirlo, prepararlo y entrenarlo para funcionar de manera óptima y en consecuencia con lo que siento y pienso.
 
  • Control mental y corporal: Durante el último tiempo he descubierto que en ocasiones mi cuerpo es capaz de mucho más de lo que mi mente creía. El ejercicio en general y el Pilates de manera intencional sirven para ordenar y enfocar el pensamiento, una especie de “meditación activa” que permite ver las cosas con mayor lucidez y ejecutar acciones con mayor precisión.
 
  • Respiración: Al ampliar el rango y conocer la funcionalidad de distintos tipos de respiración (completa, profunda, pranayama etc.) se está entregando una herramienta sumamente útil para el manejo del estrés, la angustia, la ira o cualquier tipo de sentimiento que pueda afectar nuestro cotidiano, también es un aporte a nuestra salud.
 
  • Tonificación Muscular: El desarrollo de nuestra musculatura va mucho más allá de un tema estético, un cuerpo firme y trabajado proporciona seguridad y estabilidad a todos nuestros sistemas y aparatos, enriquece nuestros huesos y disminuye el riesgo de sufrir lesiones y enfermedades.
 
  • Centro: Desde nuestro abdomen nace el movimiento, nuestros hijos y nuestra conexión con la tierra, Joseph Pilates lo sabía y en torno al centro o Power house desarrolló su método; un abdomen poderoso nos hace seres poderosos.
 
  • Relajación y Flexibilidad: Recompensar al cuerpo por todas las posibilidades que nos ofrece es vital, GIP incluye en su repertorio técnicas de stretching, feldenkrais y masajes entre otras que sirven para compensar el intenso trabajo de tonificación muscular.
 
  • Postura: Directamente relacionada con todo lo anteriormente mencionado, la postura entendida como la distribución armónica de todos los segmentos de nuestro cuerpo incide en nuestra calidad de vida, en el ahorro de energía y en el equilibrio general de nuestro cuerpo.
 
El retorno al cuerpo es un tema obligado de la cultura contemporánea. La re-apropiación del cuerpo es un hecho. Hay mucho contra lo que rebelarse y el primer paso para eso es liberar nuestros cuerpos y con ellos nuestras mentes y espíritus. Gimnasia Integral Pilates es una herramienta concreta y democrática, en mi opinión superior y más práctica que los discursos.
 
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